Reconstruimos aquí la vida de los mineros chilenos con los testimonios de sus familias. Su estremecedora historia ha dado la vuelta al mundo. Por un lado, la NASA y la tecnología más puntera del siglo XXI para rescatarlos. Por otro, 33 hombres a 700 metros bajo tierra desde hace mes y medio. Conectados, pero solos. Fuertes, pero con sus miedos.
Así se inicia un especial de El Pais.com que, como la mayoría de los medios de comunicación, se han hecho eco de la terrible situación de este grupo de hombres atrapados bajo tierra. Afortunadamente, han podido contar a tiempo con ayuda de su gobierno, de instituciones de tanto prestigio como la NASA y de la tecnología más puntera del siglo XXI, como dice el encabezado del especial firmado por Francisco Peregil.
No cabe duda de que son buenas noticias el que se hayan volcado tanta ayuda en rescatar a unos seres humanos que solo pretendían trabajar honradamente para mantener a sus familias, en unas muy duras condiciones. Ahora que todos hemos visto de lo que somos capaces de hacer por ayudar a los demás, que vemos como se aplica la tecnología puntera en ayudar a resolver este tipo de catástrofes, uno se pregunta por qué no se hace lo mismo con los millones de seres humanos que mueren cada día, atrapados en unas minas más dura, aunque estén a cielo abierto. ¿Será que impone el número y solo reaccionemos de esta forma cuando los grupos a ayudar son pequeños?
En ese caso, planteemos que cada mes se salve un número asimilable de personas y volquemos la puñetera tecnología puntera del siglo XXI en esas otras estremecedoras historias. Ejemplo, podriamos empezar a rescatar a:
1.020 millones de personas que pasan hambre a diario, según los últimos datos publicados por la FAO.
(fuente: FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Agrucultura y la Alimentación).
De acuerdo, el número impone. ¿pero y si los gobiernos, la NASA y otras organizaciones similares se aplican en salvar digamos 100 millones al año y nos planteamos seguir trabajando en cerrar esa mina maldita llamada hambre para dentro de unos 10 años? ¿No sería una magnifica forma de utilizar la tecnología puntera? Aprovechemos la inercia de los mineros de Chile.
De momento, el resumen de la situación es este:
Hambrientos, pero solos. Débiles, pero con ninguna ayuda